Fallecí como en un último suspiro
y los latidos de mi corazón frenaron un instante
mi alma gritó de dolor
y mis ojos no tuvieron alternativa que reventar en llanto
Mi muerte llego anoche,
y como toda muerte, llegó sin anunciarse.
Mientras a mi vida, la muerte llegaba
tú en sus brazos, te ibas.
No miraste atrás un segundo al menos
total fue tu indiferencia
y mayor la herida mortal
que brindabas a mi existencia.
He muerto, bajo la sombra de tu amor
y bajo la llovizna de una fria noche
que fue testiga de mi agonía,
de mi ultimo suspirar
He muerto en tu vida,
he muerto en tu alma
he muerto en tu corazón
y esa era toda mi existencia.
Ayer al irte, murió en mi la esperanza
de tenerte nuevamente en mis brazos
y dudo que algún recuerdo de mí
en tu corazón sobreviva aún.
He muerto para ti,
y no espero renacer en cualquiera de tus recuerdos
aún cuando no quiero ser olvidado
con mi muerte, enterraste los bellos momentos de nuestro tiempo.
Y sólo un día después de mi muerte,
duele estar enterrado en la inmensidad del olvido
encerrado en el oscuro cajón de tu indiferencia
y privado para siempre de tus caricias, tus besos y tu cuerpo.
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