Bien sabes que te entregué mi alma, mi corazón, todo mi ser.
Eras mi complemento, eras mi inspiración y mi futuro sueño.
Ahora que lo has decidido, bien logro comprender
que tienes razón, no hay sitio en mí donde logres vivir.
Ahora comprendo qué es un sueño:
yo era tu sueño y como los sueños, me he desvanecido
Me has hundido en lo más profundo del olvido
y no existirá recuerdo que me rescate del dolor.
Entonces, tu que eres tan sincera haces bien en irte,
tu que aún estás viva, que habitas en mi corazón, mejor vive en otra parte.
Escóndete donde no pueda encontrarte, mucho menos verte.
No regreses, ni me busques. Necesito que te alejes
Si pudieras entrar a mi corazón y leer mis pensamientos,
más que sueños, buenos sentimientos encontrarias
y muchas razones por las que una persona de amor verdadero se quedaría.
Pero, tú que eres tan sincera, haces muy bien en irte.
Como bien he aprendido, calladamente dejaré de quererte
y mi ser destrozado sentirá cada día, como este amor por tí... morirá lentamente
Mi alma, mi corazón, todo mi ser serán como en el principio, nada en ellos había.
Donde ni tú, ni tu egoismo podrán en mí, jamás nuevamente en sueños vivir.
Ahora, sin mirar atrás, cumple tu palabra, haces bien en irte.
Líbrame con tu ausencia de este dolor que se siente en mi ser.
No regreses, ni me busques. Necesito que te alejes.
A buena hora has decidido que mi alma no se llene más de tu aliento.
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